martes, 8 de noviembre de 2011

¡¡QUE LA HISTORIA SE REPITA!!




Los terribles acontecimientos del verano de 1898 se vivieron con cierta indiferencia en España. De hecho, la tarde en que se conoció el hundimiento de la Escuadra del Almirante Cervera en Santiago de Cuba, la gente se fue a los toros en Madrid, como si nada hubiera ocurrido;inconscientes al Desastre. Una crisis que debió de ser denunciada por los escritores de la Generación del 98 y que a la postre sirvió para la regeneración y relanzamiento de España. Pues la modernización de las instituciones y la estructura productiva posibilitó una recuperación económica que - a su vez - sentó las bases para el periodo cumbre de la historia de la cultura hispana (no solo española, también de la América hispana). Recuerde usted que nuestros escritores, en su mayoría vivían de rentas o de empleos de funcionarios a los que nunca acudían (empleando su tiempo en escribir e ir al café a debatir sobre cómo arreglar España).

Ahora, poco más de un siglo más tarde, en un momento de grave crisis en España, todos somos conscientes de la necesidad de un cambio profundo en la estructura productiva que restaure la competitividad. También hay una consciencia general de que las relaciones entre las administraciones públicas europeas, estatal, de las CCAA, provincias y ayuntamientos deben de cambiar.

Dadas las potencialidades de crecimiento y los lazos afectivos, lingüísticos e identitarios con Hispanoamérica, España debe de reforzar su orientación hacia ese Continente. El trato que el pueblo español viene recibiendo de las autoridades de la Unión Europea, y en especial de Alemania, deben de recordarnos el peligro de depender en exceso de una entidad liderada con unos valores e intereses tan alejados. Mirar solo para el norte nos ha costado demasiado caro y es el momento de volver nuestras energías hacia el oeste.

Si España salió reforzada del Desastre del 98, merced a la repatriación de talentos, en la actualidad estamos contemplando una masiva fuga de talento. No parece un comienzo alentador. Pero nos cabe una esperanza, que el nuevo Gobierno y los cambios en la gestión de esta crisis por las autoridades de Europa, propicien una mejoría.

Hagamos también otra cosa, ir a votar el próximo día 20 y acertar en la decisión.

martes, 18 de octubre de 2011

ADJETIVAR NUESTRA CULTURA



A menudo me cuestiono cómo calificar el arte, la música, la danza y la literatura hecha por creadores de lengua española. Los primos del otro lado del Atlántico hablan un castellano a menudo más correcto que el de los españoles, mantienen el apasionamiento que era propio de los hispanos más destacados, el colorido de su arte ha venido siendo tradicional entre buena parte de los artistas de la "piel de toro". Podría seguir argumentando más y más sentimientos de afinidad, pero la verdadera prueba del algodón es lo rápido que sintonizo con la música, la pintura y los textos suyos. Tienen algo muy familiar, eso que los franceses denominan deja vu.

Tengo entendido que la palabra imperante para denominarnos es "latinoamericanos"; posiblemente como extensión del término latin american que procede de Estados Unidos. Lo cierto es que el término me suena a falso, por incluir unas raíces mediterráneas no siempre presentes ni siquiera en España, donde la raíz goda es el gen principal de los conquistadores. Lo que se llevó allí - aunque ahora sea denostado - con las carabelas en las que emigraron nuestros abuelos; los que volvieron (que fueron muy pocos) y los que se quedaron allí.

Más me encaja el término "iberoamericano", por la sintonía espontánea que percibo en la cultura pensada, escrita e interpretada en portugués. Aunque la dulzura y musicalidad de su acento tiene algo de extraño hacia ese fondo recio - castellano - que tiene todo descendiente de españoles (y de indios y africanos).

Aunque me gusta más "hispanoamericanos". Especialmente, porque se trata de un neologismo y un ideario venido de allí. Tras la independencia de Cuba y Puerto Rico, y el hundimiento de España en la guerra de 1898 frente a EE.UU., comenzó el reencuentro. Y abrieron el camino Rubén Darío y José Enrique Rodó, los primeros que defendieron a España con sus plumas; además, este último - un uruguayo - fue quien formuló primero el concepto de la hispanidad. Una comunidad de linajes y sensibilidades alrededor del castellano. En las siguientes décadas, numerosos hispanos del otro lado del charco viajaron a Madrid - a menudo, después de una estancia en aquel divino París - para conformar uno d elos ecosistemas creativos más potentes de la historia de la cultura universal, pues con Darío llegó de América el Modernismo, y tras él literatos como Larreta, Vargas Vila, Blanco-Fombona, Nervo, Reyles, Reyes, Gómez Carrillo... también pintores como Torres García y Diego Rivera.

En cualquier caso, todos tenemos en común descender de señoras como esta - "la Oterito" (pintada por Ignacio Zuloaga) - que sigue levantando pasiones como lo hizo en los tablaos flamencos de Madrid. Seguro que Rufino Blanco - Fombona, experto duelista, temido tanto por su pluma como por su espada, se habría batido con gusto por ella. ¡Y pensar que la censuraron en la exposición Zuloaga de Nueva York, en 1925! lo que se perdieron ... Esto no hubiera ocurrido en Hispanoamérica.

viernes, 10 de junio de 2011

¿Edad de plata? ¿de platino? o ningún nombre.

A periodo que va desde 1870 al comienzo de la guerra civil de 1936 algunos lo denominan la Edad de Plata de la Cultura de España, como contraposición al llamado Siglo de Oro. En mi opinión, tanto por la cantidad y calidad de los autores, como por la influencia de sus creadores en la actualidad, el mencionado periodo entre los dos siglos es superior al anterior, por lo que no debería de llamarse Edad de Plata, denotando una inferioridad respecto del mencionado Siglo de Oro.

De dársele algún nombre a ese prolongado periodo de intensa creatividad, este debería de ser superior al "oro", como por ejemplo el platino. Como quiera que esta denominación me parece tan cursi como las anteriores, y dado que no se puede descartar que en el futuro se produzcan periodos de creatividad aún más fecundos, pienso que lo mejor es que no tenga denominación alguna.

jueves, 7 de abril de 2011

www.modernismo98y14.com Portal sobre El Modernismo



Entre el final de la última Guerra carlista en 1876 y la Guerra civil española de 1936, se manifestaron en España varios movimientos y generaciones culturales de alcance internacional, el romanticismo, el naturalismo, el simbolismo, modernismo y las vanguardias literarias y plásticas; otros movimientos fueron de un carácter específicamente español, como las llamadas generaciones del 98, el 14 y el 27. En este portal nos centramos en los autores que se suelen adscribir al modernismo, la generación del 98 y la generación del 14, así como en otros creadores no asignados a ningún movimiento, pero relacionados con los primeros. Con el fin de ofrecer un formato de acceso sencillo desde toda clase de terminales de internet, no hemos incluido a la totalidad de los creadores y hemos seleccionado algunos autores según tres criterios: la actual re-edición o exhibición de las obras, el nivel de interrelación de los seleccionados con el resto del grupo, y nuestro objetivo de ofrecer una panorámica de las diversas disciplinas culturales. Hay varias razones por las que el periodo merece una atención especial y estos autores un tratamiento de conjunto: 1) La intensificación del contacto entre creadores españoles y los de otros centros creativos europeos (especialmente París y Bruselas) y la llegada de grandes talentos iberoamericanos a España, caso de Rubén Darío y Enrique Rodríguez Larreta, que marcaron una nueva etapa de intercambio cultural con las Américas. 2) La gran cantidad de disciplinas culturales que reciben un enorme impulso: arquitectura, artes decorativas, cinematografía, ensayo político, escultura, filosofía, flamenco, fotografía, historiografía, música, novela, pintura, poesía, teatro y zarzuela. (Ver Letras & Artes). 3) La calidad de los creadores que se reúnen en España, cuyas Obras clave, estilos y técnicas se comentan brevemente en la sección de cada autor. 4) Su intensa relación personal en cafés, periódicos e instituciones culturales, que se manifesta en obras conjuntas, manifiestos, revistas y eventos culturales; conexiones que recogemos en los apartados Relaciones con otros creadores y Curiosidades de cada autor.


El presente portal es de naturaleza introductoria y sus contenidos deben de desarrollarse y matizarse por otros medios. Sin embargo, tiene la vocación de desarrollo permanente dentro del formato internet y para ello iremos incorporando videos didácticos y aquellas sugerencias que vayan surgiendo de la experiencia y de la colaboración de los usuarios


Por favor, envíen sus sugerencias a contacto@fundacionzuloaga.com

sábado, 2 de abril de 2011

Biografía Daniel Zuloaga


Madrid,1852 - Segovia,1921 Daniel Zuloaga Boneta nace en Madrid, en el seno de una familia de armeros, muy involucrada en las artes decorativas. Su abuelo, Blas Zuloaga, y su padre, Eusebio Zuloaga, trabajaron en la Armería del Palacio Real de Madrid. Daniel fue el séptimo de nueve hermanos, de los que cuatro se dedicaron a las artes decorativas. Plácido Zuloaga, el primogénito, siguió los pasos del padre y se dedicó a la armería, al damasquinado y a la orfebrería; Guillermo, Daniel y Germán Zuloaga fueron orientados hacia la cerámica. Desde muy jóvenes los hermanos acompañaron a Eusebio a Palacio, donde se habituaron al estudio y dibujo de las colecciones reales. Eusebio Zuloaga consiguió que los tres hermanos fueran admitidos como aprendices en la manufactura francesa de Sèvres, la fábrica de cerámica más prestigiosa del momento. En Francia aprendieron diversas técnicas y desde allí viajaron a diversos museos europeos, para ampliar sus conocimientos artísticos, hasta que la guerra Franco-Prusiana de 1870 los devolvió a España. En Madrid, los hermanos se dedican a ayudar a su padre en su un taller privado en el que realizaba encargos de damasquinado y orfebrería para la Casa Real y para un importante clientela internacional, y, al mismo tiempo, continuan con su formación artística realizando copias en el Museo del Prado. Mas información

viernes, 1 de abril de 2011

Ignacio Zuloaga


Ignacio Zuloaga nace en 1870 en Eibar, en el seno de una familia de armeros y artistas. Su padre, Plácido Zuloaga, fue un damasquinador y orfebre de fama internacional y tres tíos: Guillermo Zuloaga, German Zuloaga y Daniel Zuloaga fueron reputados ceramistas. Su casa y taller familiar, la torre medieval llamada Kontadorekua, contenía millares de obras de arte provenientes de los más diversos lugares del mundo. Semejante ambiente, unido a su nulo interés por los estudios, motivó que se dedicara intensivamente al dibujo desde niño. Tras una visita al Museo del Prado y en contra de la opinión de su padre, que deseaba que su hijo continuase con el negocio de damasquinado, decidió dedicarse a la pintura y salir a ver el mundo.